Rat
16-mar-2008, 07:48
Lewis Hamilton ganó con autoridad el Gran Premio de Australia con el que daba comienzo el Mundial 2008. Desde la pole position, dominó sin problemas una carrera caótica que sólo terminaron siete monoplazas. Fernando Alonso logró un valioso cuarto puesto después de un gran duelo final con Kovalainen y Ferrari sale de Melbourne señalado y con su fiabilidad en entredicho ya que ni Massa ni Raikkonen pudieron terminar el Gran Premio.
El Mundial 2008 tuvo un arranque caótico, histérico. Había expectación y se esperaban sorpresas debido a los cambios en los monoplazas con respecto al pasado Mundial, pero la carrera de Melbourne superó cualquier expectativa: sólo siete coches llegaron a la línea de meta. Entre ellos no estaban los Ferrari de Kimi Raikkonen y Felipe Massa, y sí el Renault de Fernando Alonso, que logró un valioso cuarto puesto que supera las previsiones más optimistas después de sus problemas en la calificación del sábado. Pero, por encima de todos, el Gran Premio de Australia deja como gran protagonista a Lewis Hamilton, que sale de Australia como primer líder del Mundial después de dominar de principio a fin la carrera, por encima del suspense y de la guerra de nervios. Su carrera, desde la pole position, fue perfecta, en el estilo que más le gusta, distanciándose de salida y tirando a su ritmo en cabeza.
Hamilton contó además con un McLaren rápido y fiable, como demostró la buena carrera de su compañera, Kovalainen, que estropeó su actuación en el último momento, cuando salió trasquilado de un intenso duelo con Fernando Alonso. El español, después de sobrevivir con regularidad quirúrgica a todos los problemas que se sucedieron en la pista, dio su primer golpe de mano al pasar, a falta de diez vueltas, a Kovalainen y Raikkonen. Después, con Kimi ya fuera de carrera, el de McLaren apretó hasta superar a Alonso a falta de menos de dos vueltas. Ron Dennis lo celebró en su box durante dos curvas, el tiempo que tardó el asturiano en recuperar, en la recta de meta, un cuarto puesto que ya no perdió. Un gran resultado para Alonso que partía undécimo y con muchas dudas, y que sale de Australia con la moral reforzada tras una brillante carrera en lo referente a pilotaje y con un rendimiento de su Renault por encima de lo que apuntaban las peores previsiones.
Junto a Hamilton, el podio quedó cerrado por los alemanes Nick Hiedfeld (BMW), y Nico Rosberg (Williams Toyota), que supieron navegar sin hacer ruido a través de una carrera loca hasta asegurar su lugar en el cajón.
El protagonista negativo de una carrera con quince abandonos fue Ferrari. La 'Scuderia', que llegaba a Australia como gran favorita, decepcionó en los entrenamientos y culminó en carrera su fin de semana negro, del que sale con su fiabilidad puesta en serias dudas. Massa nunca estuvo en la carrera desde un choque contra el muro en la primera vuelta, y Raikkonen vivió entre claroscuros hasta su abandono definitivo en la vuelta definitiva. El actual campeón realizó una salida espectacular en la que se puso octavo y, cuando tras la salida del tercer safety car marchaba tercero pegado a Hamilton y Kovalainen, se salió de la pista después de varias curvas de presión asfixiante sobre su compatriota. A partir de ahí, más problemas rematados con el abandono tras perder el morro de su monoplaza
El Mundial 2008 tuvo un arranque caótico, histérico. Había expectación y se esperaban sorpresas debido a los cambios en los monoplazas con respecto al pasado Mundial, pero la carrera de Melbourne superó cualquier expectativa: sólo siete coches llegaron a la línea de meta. Entre ellos no estaban los Ferrari de Kimi Raikkonen y Felipe Massa, y sí el Renault de Fernando Alonso, que logró un valioso cuarto puesto que supera las previsiones más optimistas después de sus problemas en la calificación del sábado. Pero, por encima de todos, el Gran Premio de Australia deja como gran protagonista a Lewis Hamilton, que sale de Australia como primer líder del Mundial después de dominar de principio a fin la carrera, por encima del suspense y de la guerra de nervios. Su carrera, desde la pole position, fue perfecta, en el estilo que más le gusta, distanciándose de salida y tirando a su ritmo en cabeza.
Hamilton contó además con un McLaren rápido y fiable, como demostró la buena carrera de su compañera, Kovalainen, que estropeó su actuación en el último momento, cuando salió trasquilado de un intenso duelo con Fernando Alonso. El español, después de sobrevivir con regularidad quirúrgica a todos los problemas que se sucedieron en la pista, dio su primer golpe de mano al pasar, a falta de diez vueltas, a Kovalainen y Raikkonen. Después, con Kimi ya fuera de carrera, el de McLaren apretó hasta superar a Alonso a falta de menos de dos vueltas. Ron Dennis lo celebró en su box durante dos curvas, el tiempo que tardó el asturiano en recuperar, en la recta de meta, un cuarto puesto que ya no perdió. Un gran resultado para Alonso que partía undécimo y con muchas dudas, y que sale de Australia con la moral reforzada tras una brillante carrera en lo referente a pilotaje y con un rendimiento de su Renault por encima de lo que apuntaban las peores previsiones.
Junto a Hamilton, el podio quedó cerrado por los alemanes Nick Hiedfeld (BMW), y Nico Rosberg (Williams Toyota), que supieron navegar sin hacer ruido a través de una carrera loca hasta asegurar su lugar en el cajón.
El protagonista negativo de una carrera con quince abandonos fue Ferrari. La 'Scuderia', que llegaba a Australia como gran favorita, decepcionó en los entrenamientos y culminó en carrera su fin de semana negro, del que sale con su fiabilidad puesta en serias dudas. Massa nunca estuvo en la carrera desde un choque contra el muro en la primera vuelta, y Raikkonen vivió entre claroscuros hasta su abandono definitivo en la vuelta definitiva. El actual campeón realizó una salida espectacular en la que se puso octavo y, cuando tras la salida del tercer safety car marchaba tercero pegado a Hamilton y Kovalainen, se salió de la pista después de varias curvas de presión asfixiante sobre su compatriota. A partir de ahí, más problemas rematados con el abandono tras perder el morro de su monoplaza