raulorca
10-sep-2006, 08:53
Erase una vez un negro que estaba hablando con Dios, y le reclamaba:- Señor, por que tengo esta nariz tan grande, que casi no me cabe en la cara.
- En la selva te ayudara a degustar bien los alimentos que recojas y rechazar los cuerpos extraños.
- Dime señor, por que me distes esta nariz tan chata, que es realmente fea, y en cada hueco caben tres dedos.
- El señor responde, hijo, de esta manera en la sabana africana, puedas oler a tu enemigo de lejos y percatarte de su presencia.
- Señor, insiste el negro, y este pelo tan rizaó que no le entra ni el agua y para peinarse es imposible.
- Hijo, precisamente tienes el pelo así para que las ramas y otros obstáculos de la selva no se enreden y permitan tu paso más fácilmente.
- Bueno Dios, por último, porque tengo este color, que no parece negro sino azul de lo oscuro que es.
- Hijo mío, esa piel tuya es especial para aguantar el candente sol africano mientras tú realizas tus jornadas en la sabana.
- Entonces:
¿QUÉ COJOONES HAGO YO EN Nueva York?.
- En la selva te ayudara a degustar bien los alimentos que recojas y rechazar los cuerpos extraños.
- Dime señor, por que me distes esta nariz tan chata, que es realmente fea, y en cada hueco caben tres dedos.
- El señor responde, hijo, de esta manera en la sabana africana, puedas oler a tu enemigo de lejos y percatarte de su presencia.
- Señor, insiste el negro, y este pelo tan rizaó que no le entra ni el agua y para peinarse es imposible.
- Hijo, precisamente tienes el pelo así para que las ramas y otros obstáculos de la selva no se enreden y permitan tu paso más fácilmente.
- Bueno Dios, por último, porque tengo este color, que no parece negro sino azul de lo oscuro que es.
- Hijo mío, esa piel tuya es especial para aguantar el candente sol africano mientras tú realizas tus jornadas en la sabana.
- Entonces:
¿QUÉ COJOONES HAGO YO EN Nueva York?.